martes, 6 de diciembre de 2011
Historias mínima - Sofía
martes, 22 de noviembre de 2011
Historias mínima - Verónica
sábado, 12 de noviembre de 2011
Historias mínima - Alicia
viernes, 11 de noviembre de 2011
Historias mínimas - Ramón
lunes, 7 de noviembre de 2011
Palabras mutantes
Las palabras se embotellan en mi cabeza y la modulación que permite tanta cosa, como construir expresiones lógicas con sentido y así comunicarse con el entorno; en mi caso, traduce el acumulamiento de dato en sonidos secos, extraviados. Palabras mutantes, llenas de jorobas y de amputaciones forzosas. Un proceso comunicativo lleno de baches.
Cuando más jóven, esto me ponía nerviosa. Sentía una mezcla de tristeza y verguenza, que hacía todavía más penoso el diálogo.
Pensaba, pero qué cosa tan rara esto... en mi cabeza, todo está tan clarito, tan lógico, tan perfecto... y acá en la interperie todos estos sonidos están tan desconectados que incluso si yo fuera mi propia interlocutora, no podría entenderme.
Pero hoy, mientras mi lengua me pone sancadillas cuando hablo, lo que intento superar es la risa. Dominar la carcajada ante aquél que así, sin más se dá con monosilabos agonizantes y desencajados.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
No es quizás la mejor
Reconozco cada uno de sus defectos, de sus no-virtudes. Sé del desenfoque, del movimiento, del encuadre, del ángulo de toma, del poste de luz, de los cables, de la basura del sensor, del fondo, del verde.... Y más aún, sé del terrible parecido que la une a otras miles, millones de tomas similares. Sé que su particularidad se ahoga en esa masa anónima de imágenes que pierden más y más con la llegada de una nueva. Sé que naufraga en esta hartante y continua repetición de esas búsquedas que no buscan y exponen con ignorante valentía, más por lograr lo que otros lograron ya, que por motivaciones más sensibles y profundas.
Sí, no es quizás la mejor.
viernes, 28 de octubre de 2011
viernes de sola
Se rompe pero no muere. Y uno después tiene que andar lidiando con muletas y remedios... que la almohada, que el frío, la humedad, el calor... que de esta forma, que de la otra.
Por eso, apenas salpicarla con una Martini con Agua Tónica y tres hielos en un vaso alto. Salpicarle la cara pero con sutileza. Apenas.
lunes, 15 de agosto de 2011
Agosto
Es cuestión de tiempo nomás. He estado guardada, callada, silenciada, reservada, esperando. Esperando que la verdad golpee los dientes, se meta adentro, deambule y eclipse de una vez por todas.
Sí, se ha tardado. La verdad tiene sus tiempos propios que ralentan o no. Todo depende siempre de la digestión.
No. Nada en particular pero mucho por decir sobre bastante. Quizás mezcle. Los sueños con realidad, no siempre terminan en pesadilla. Bah, no siempre terminan.
Es agosto. Este mes siempre repercute de modos diversos, pero siempre sonoros. Es el viento que trae el mes. Es el preludio de la verdina que le pone yemas a los olmos y son los siete colores que vienen en grupo a comer algo que no sé bien qué es. Son sus ramas todas, turgentes, que apuntan al cielo señalando en vaivén de manera acompasada. El espectáculo parece parte de una escena donde se estuviera por ensayar un grito. La idea del grito lo supera todo, aunque todas las señas lo camuflan. La vista es silenciosa, prolija y hasta elegante.
Son las noches sucias que prometen estrellas. Son los perros que duermen afuera y regalan ladridos en distintos tonos a distintos tiempos para que el silencio no tenga vacíos y el insomnio no me deje.
Es el gato, la gata, los gatos del vecino que se trepan en banda a las bolsas de basuras para despellejarlas y hacerlas parir yerba mate usada.
Es ese que no conozco y corre con toda fuerza por la calle que baja, para eludir la paternidad de otro vidrio roto.
La moto, el gallo que se confunde o se obsesiona, el reloj que arrastra el segundero exagerando. El agua del balde que es sorbida ritmicamente para apagar la sed. Esta cabeza mía que fabrica sensaciones, estados y hace un ruido tremendo, gigante. Sí, es agosto.
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