viernes, 11 de noviembre de 2011
Historias mínimas - Ramón
El otro yo de Ramón, no se llama Armando Corriente, sino Ernesto. Y encuentra en el taller de cuenta cuentos de la Daspu, lo mismo que en el taller de fotografía del Puam: puros misterios. Afirma más para él que para su interlocutor, que toma imágenes desde lo que siente. De lo que siente él como individuo, como persona; y, cuando dimensiona la palabra mirada, se les humedecen los ojos y la voz se le quiebra. Se despide reflexionando algo que aparentemente le pesa: uno a lo largo de la vida autorechaza esa mirada todo el tiempo.
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