martes, 22 de noviembre de 2011

Historias mínima - Verónica

Verónica va y viene entre palabras. Igual que van y vienen sus emociones. 
Se para en una rama y mira hacia abajo previendo un vuelo. Imaginando el descenso, el airecito en la cara, los manchones de luz sobre la espalda. Sí. Le seduce, pero no lo bastante. 
Inquieta, siempre insatisfecha, ve otra rama. Llega hasta ella y desde ahí mira de nuevo al suelo. Se vuelve a imaginar el vuelo, el airecito en la cara y su espalda manchada de luz. Esa rama es distina. Quizás mejor que la anterior. Sí, definitivamente, mucho mejor. Pero no es suficiente. Cuesta encontrar la rama adecuada para el vuelvo adecuado.

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