Que si la noche se cae, se rompe.
Se rompe pero no muere. Y uno después tiene que andar lidiando con muletas y remedios... que la almohada, que el frío, la humedad, el calor... que de esta forma, que de la otra.
Por eso, apenas salpicarla con una Martini con Agua Tónica y tres hielos en un vaso alto. Salpicarle la cara pero con sutileza. Apenas.
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