viernes, 13 de enero de 2012

Historias mínima - Valeria

Valeria tiene una tristeza profunda que disimula con sus flequillos prolijos y sus cabellos brillantes. Su voz es aguda y sus palabras a veces guillotinan cuando uno menos se lo espera. Los ojos se le caen hacia adentro y esas alas plumosas tienen un peso que le juegan en contra. Quiere  irse. Volar. Saborear quizás un francés perfecto y sorprenderse con trozos de esperanzas auténticas. Pero todos los días reprograma su vuelo. Y los días se van convirtiendo en años. En parte por esos besos de ese hombre que cree no tener sombra. Un hombre cascarudo que hace mucho ruido y no termina de irse... tampoco de llegar. Por otro lado, su familia. Chiquita. Rota. Pero siempre presente.
Ella duerme abrazada a una ilusión. Y a veces, la ilusión también la abraza.

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